De nuevo la tradicional visita a Biar a finales de agosto. El año pasado el castillo estaba de reforma, por lo que los andamios no me dejaron hacer la foto de rigor.
Aquí os muestro dos versiones distintas después de la caída del sol. Desde luego, menudos atardeceres se cuecen en este pueblo, ¡es todo un espectáculo! y siempre distintos.